Un tesoro botánico a proteger

 

Una diversidad amenazada

En Argentina, la naturaleza ofrece una de las biodiversidades más abundantes del mundo, y alberga un sinfín de plantas medicinales. Aquí pueden encontrarse más de 1500 especies autóctonas. Este tesoro botánico nacional es muy poco conocido más allá de sus fronteras.

Pero lo más inquietante es la disminución progresiva de este patrimonio vegetal. A pesar de la importancia de las plantas medicinales -fuente de ingresos y medio de subsistencia rural- sólo se cultivan unas pocas porque resulta caro y se prefiere explotar las tierras con cultivos destinados a la alimentación.

El hábitat de estas plantas también se ve afectado por la expansión de la agricultura, la urbanización, la explotación minera, la sobreexplotación de los recursos naturales y la contaminación.

 

Colaborar para salvarlos

Pese al compromiso desde hace mucho tiempo de los jardines botánicos y de otros organismos de investigación agrícola argentinos, es necesario redoblar esfuerzos para impedir el declive de estas plantas medicinales y darlas a conocer fuera de sus fronteras.

Nuestra respuesta: una colaboración con la mayor red de protección de las plantas del mundo (BGCI) y el famoso jardín botánico de Buenos Aires Carlos Thays.

Mientras las plantas medicinales argentinas se encuentran en peligro de extinción y pierden notoriedad, pusimos en marcha una misión conjunta de protección entorno a varias actuaciones:

  • intensificar el cultivo de las especies más explotadas para reducir la presión ejercida en sus hábitats naturales subsistentes,
  • ampliar las colecciones vegetales de protección ex situ en los jardines botánicos,
  • crear bancos de plantas vivas y semillas representativas de la diversidad genética de las especies indígenas,
  • participar en la consolidación de la red nacional de jardines botánicos
  • concientizar a la población.

Conservar también un conocimiento: la fitoterapia

En Argentina, la fitoterapia tradicional basada en el uso de plantas indígenas es un elemento fundamental en el ámbito sanitario.

Por ejemplo, solo en las montañas de las Sierra de Comechingones (Córdoba), se catalogaron alrededor de 150 especies vegetales que se recolectan para hacer preparados medicinales.
Estas plantas no se utilizan únicamente en humanos. En la práctica veterinaria tradicional, se explotan sus virtudes en brebajes que permiten disminuir el dolor, tratar los parásitos, etc.

Maytenus ilicifolia

(Familia: Celastraceae)

Esta planta medicinal se utiliza para elaborar medicamentos contra diversas enfermedades y como anticonceptivo. Puede encontrarse en el noreste de Argentina, y también en Paraguay, Uruguay, y el sur de Brasil.

Pilocarpus pennatifolius

(Familia: Rutaceae)

Esta planta medicinal se utiliza en los cultivos autóctonos para tratar problemas gástricos y, en los últimos años, también para cuidados oculares. Es originaria del noreste de Argentina.

Dos grandes socios internacionales

Botanic Gardens Conservation International (BGCI)

La mayor red mundial de protección de las plantas.

Con más de 700 miembros y colaboradores de más de 120 países, BGCI cuenta con programas de protección de especies vegetales amenazadas, ofrece recomendaciones generales y técnicas, y aporta información periódica a través de boletines, revistas, conferencias y capacitaciones.
Gracias a su proyección internacional y a su experiencia profesional, también influye con éxito en las políticas gubernamentales.
 

El Jardín Botánico Carlos Thays

Situado en el corazón de Buenos Aires, es uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad. Actualmente alberga 3.700 especies vivas de 200 familias botánicas distintas, así como un herbario de 4.630 plantas. Una gran parte del jardín se destina al cultivo de especies indígenas de árboles argentinos.
El Jardín Botánico Carlos Thays es una importante institución argentina, no solo gracias a su situación geográfica y a su historia, sino también porque juega un papel importante en la creación de proyectos pedagógicos.
Este jardín botánico fue creado hace 120 años por el paisajista y urbanista francés Charles Thays.

 

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